La visibilidad estad�stica de la poblaci�n negra o afrodescendiente en Colombia, 1993-2005: entre lo �tnico y lo racial1

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La visibilidad estadística de la población negra o afrodescendiente en
Colombia, 1993-2005: entre lo étnico y lo racial1

Fernando Urrea Giraldo2

Introducción

La Constitución de 1991 y la Ley 70 o Ley de negritudes de 1993 introdujeron importantes
cambios en la sociedad colombiana en la perspectiva de la corriente en ascenso durante los
años 80 y 90 del multiculturalismo. La representación de la nación como pluriétnica y
pluricultural consagró el reconocimiento de la diferencia y la diversidad étnicas. Como
parte de esta transformación hay que incluir el famoso Transitorio 55, que trató la temática
de las poblaciones afrocolombianas, preparatorio a la Constitución del 91. La población
negra o afrocolombiana al lado de las poblaciones indígenas obtuvo su reconocimiento
3
como un grupo étnico . Al mismo tiempo, el asunto de la visibilidad estadística se convirtió
en un elemento central para las minorías étnicas colombianas, por cuanto el contarse y el
peso demográfico de esa contabilidad es la condición del mismo reconocimiento, en
términos de las políticas públicas y el monto del gasto público que pueda orientarse hacia
los sectores sociales que comenzaban a demandar acciones incluyentes.

El censo de 1993 constituyó el primer esfuerzo interesante desde la primera autoridad
estadística, el DANE (Departamento Nacional de Estadística) por poner en marcha la nueva

1
Ponencia presentada en el simposio “Razas y articulaciones raciales trayectorias y debates metodológicos
desde Colombia”, en el marco del 12º Congreso de Antropología, 10-14 de octubre, Universidad Nacional de
Colombia, auditorio Camilo Torres, Facultad de Ciencias Humanas, Bogotá.
En este texto se asume en forma equivalente los términos de población afrodescendiente, afrocolombiana y
negra/mulata. Igualmente, se incluye en estas categorías a la población Raizal de San Andrés y Providencia y
la Palenque de San Basilio.
2 Sociólogo, profesor titular, Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Ciencias Sociales y

Económicas, Universidad del Valle, Cali, Colombia. Coordinador del grupo de investigación Cidse/Univalle-
Colciencias “Migración, Urbanización e Identidades de las Poblaciones Afrocolombianas”. En la elaboración
de esta ponencia participó con su colaboración atenta en la escritura y posterior lectura, el estudiante de
sociología e ingeniería electrónica de la Universidad del Valle, Waldor Botero, también miembro del grupo de
investigación.
3 En una línea cercana a diversas tradiciones de la antropología cultural anglosajona, pero también muy

próxima a la producción teórica del multiculturalismo. La dimensión de la cultura con todas sus
connotaciones en cuanto producción de identidad colectiva e individual de un grupo social que tiene un
pasado común de subordinación u opresión, en un espacio territorial rural o geografía campesina con lazos
comunitarios, juega un papel preponderante. Al respecto, elementos que tienen que ver con la organización
familiar, la tradición oral, expresiones de sociabilidad y formas populares de religiosidad, al lado de
tradiciones musicales, tienen un papel sobresaliente en este tipo de construcción (Barbary y Urrea, 2004;
Wade, 2002, 2006).
1

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4
política constitucional no sólo para los indígenas sino para la gente negra . En el caso de las
poblaciones indígenas ya el DANE había tenido dos importantes experiencias, el censo de
resguardos y población indígena del Departamento del Cauca en los años 70 y el censo
nacional de población y vivienda de 1985, los cuales fueron parte de los insumos para la
construcción de la pregunta de autoreconocimiento étnico del censo de 1993, además del
importante debate entre sectores del movimiento social indígena y negro, antropólogos y
sociólogos desde las universidades y las agencias del Estado, para la inclusión de la
categoría cara al Transitorio 55 y la Ley 70 de 1993, de comunidades negras, como manera
de designación de la población afrocolombiana. Era la primera vez que bajo la fórmula del
autoreconocimiento en un censo de población y vivienda se incluía la posibilidad de
autoidentificarse como formando parte de una comunidad negra, en términos equivalente al
de una etnia.

La categoría de “comunidad negra” que impregnó de inmediato varias de las estadísticas
que comenzaron a emplearse en el país a lo largo de la década del 90, tenía una clara
alusión a una construcción étnica-territorial vinculada a las tierras del Pacífico colombiano
y otros territorios rurales equivalentes. La representación de una importante región
colombiana, el Pacífico, como territorio “africano”, en especial el Departamento del Chocó,
con todas las implicaciones en relación con un discurso sobre la ancestralidad y las raíces
africanas de las poblaciones negras tenía que ver también con el movimiento social
campesino negro del río Atrato en su reivindicación por el reconocimiento al uso colectivo
de las tierras y su abierta confrontación con grandes empresas madereras de la época. Hay
en cierto modo un proceso de contagio generalizado de reivindicaciones territoriales
campesinas de pobladores negros en el Pacífico, combinado con el discurso de los expertos
académicos y de organismos estatales y ONG`s, en su gran mayoría antropólogos y
sociólogos, que incorporan el modelo indígena de lo étnico. Por otro lado, desde el
movimiento indígena lo que se imponía a escala nacional era el discurso étnico, a la vez
que surge un importante liderazgo de una nueva intelectualidad negra urbana y joven, en el
Pacífico (Quibdó, Buenaventura, Guapi, Tumaco) con estudios universitarios y
profesionales que convierten las luchas étnico-territoriales del Pacífico y otras regiones
5
rurales del país en el principal eje del movimiento social negro colombiano . En este marco
las luchas urbanas tenían como papel principal apoyar los procesos de constitución de
territorios de comunidades negras.

4 Un primer precedente de contabilizar la gente negra en el siglo XX fue el censo de 1918 que introdujo por

vez primera una clasificación fenotípica externa (blanco, negro, indio, mezclado) que el empadronador
asignaba al entrevistado.
5 Me refiero sobre todo al movimiento PCN (Proceso de Comunidades Negras).

2

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Las temáticas de la discriminación racial y el racismo y de igualdad de derechos de
ciudadanía plena, en buena medida que retomaban las banderas del movimiento de los
derechos civiles del movimiento negro americano, dominantes en las reivindicaciones del
movimiento negro urbano en Colombia de los años 70 y 80, encarnadas por la organización
Cimarrón, pasaron a un segundo plano frente a la dimensión étnica-territorial con todo su
componente cultural, con un mayor destaque por parte de los movimientos PCN, Palenque
y Raizal del Archipiélago de San Andrés y Providencia. Si la dimensión racial o fenotípica,
como factor latente o manifiesto de la discriminación (color de piel), era preponderante en
el movimiento negro precedente, a partir de la década del 90 será la autoafirmación
identitaria étnica. Hay que señalar además que en los medios académicos de las ciencias
sociales en el país hasta mediados de los 90 se presentaba un rechazo a considerar la
dimensión racial como clave para entender el componente de la discriminación de la
población afrocolombiana y las condiciones que enfrentaba de desigualdad social. Se
asumía que el fenómeno del mestizaje era determinante en la estructura social colombiana y
por lo mismo, cualquier alusión al “color de piel” era calcar el modelo anglosajón. Por lo
mismo, sólo se llegaba a aceptar el componente étnico a partir de la representación de las
culturas indígenas y, por supuesto, las diferencias de clase social o estrato socioeconómico.
La misma dirección de censos y demografía del DANE a lo largo de los años 90 se resistía
a cualquier consideración diferente al modelo étnico para dar una visibilidad estadística a la
gente negra, argumentando sobre el peligro de la aproximación fenotípica porque
encarnaría un modelo racialista ideológico del siglo XIX. De acuerdo con esta
argumentación la población afrocolombiana si quería ser visible en términos estadísticos
tendría que asumir una “conciencia de comunidad cultural” equivalente a la de los grupos
indígenas rurales del país, quienes por lo mismo se constituían en el espejo universal para
mirarse los afrocolombianos. Por supuesto, este tipo de enfoque culturalista condenaba a la
invisibilidad estadística el 70% o más de los afrocolombianos, que como lo van a mostrar
estudios posteriores al censo de 1993, entre ellos el mismo censo de 2005, residen en zonas
urbanas, en particular en grandes áreas metropolitanas.

Este contexto sociopolítico de la primera mitad de la década del 90, que combina múltiples
fenómenos, el liderazgo simbólico del movimiento indígena a escala nacional, reflejado en
la Asamblea Constituyente y en la redacción de la Constitución del 91, el redescubrimiento
del Pacífico y de otros territorios rurales del país y sus poblaciones negras, el papel de los
científicos sociales imbuidos por las corrientes culturalistas de la antropología y la nueva
institucionalidad que impone la nueva Constitución de corte multicultural, será decisivo en
la aproximación exclusivamente étnica de la población afrocolombiana en el censo de 1993
a través de la pregunta que hacía equivalente “etnia y comunidad negra”, como pregunta
universal para toda la población urbana y rural del país. En alguna medida esto se perpetúa
en los censos experimentales de San Andrés y Providencia (1999), de Yopal (2001) y
Soacha (2003), y en la Encuesta de Calidad de Vida (2003). Pero como veremos más

3

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adelante el fracaso del censo de 1993 para hacer visible la población afrocolombiana
determinó cambios de enfoque en el mundo académico de las ciencias sociales, a partir de
1995, y más adelante desde el año 2000 en el propio movimiento negro y en la misma
agencia estadística nacional, a medida que se acercaba el nuevo censo de población.

Principales experiencias colombianas en 12 años de estadísticas étnico-raciales

Entre 1993 y 2005 se han acumulado once experiencias importantes de aproximación a la
producción de unas estadísticas que visibilicen la población negra colombiana, en las cuales
están presentes diferentes metodologías, tanto en términos de autoreconocimiento étnico-
racial como de clasificación externa arbitraria por el encuestador, al igual que bajo la
modalidad de pregunta abierta sobre el color de piel o incluso el uso de fotografías para que
6
los miembros del hogar se autoclasifiquen según su apariencia fenotípica . También hay
cambios en el fraseo, en la combinación de categorías étnicas o raciales, en la
preponderancia de lo cultural o lo racial, pero también en dar un sentido de equilibrio
neutral entre las dos dimensiones como se intentó hacer en el censo de 2005. Los resultados
han variado considerablemente, primero, dependiendo de la inclusión o no de la dimensión
racial, de si son censos o encuestas por muestreo, con diferentes rangos de errores de
muestreo según la ciudad o la región y por lo mismo el peso de concentración de población
afrocolombiana en ellas. Segundo, también hay una enorme incidencia en los resultados, si
el acercamiento ha sido mediante clasificación externa por parte del encuestador de acuerdo
con la apariencia fenotípica del encuestado o por autoreconocimiento de este último
respecto a unas categorías que le son leídas, mediante pregunta abierta sobre su color de
piel o fotografías que le han mostrado. Véase el Anexo 1, para observar en detalle la
construcción del módulo en el cuestionario del censo o encuesta respectiva de seis de las
principales experiencias a partir de 1993 y en el Cuadro 1 se detallan los resultados de 12
experiencias: una a comienzos del siglo XX y once con sus diferentes resultados y escalas
geográficas durante 12 años (1993-2005).

Tampoco pueden desconocerse otros efectos en potenciales resultados que hacen variar las
cifras, que tienen que ver más con la capacitación del equipo de encuestadores o
empadronadores respecto a la pregunta del módulo étnico-racial y claro está, la calidad del
mismo operativo censal o del sondeo, dependiendo de la cuota de cuestionarios
demandados por empadronador o encuestador (encuestas por muestreo) según criterios para

6 De las 10 experiencias se incluye para el caso de Cali una explotación “novedosa” de los datos del censo de

1993 para aproximarse a la población afrocolombiana de la ciudad, ante el fracaso del módulo étnico, llevada
a cabo por el proyecto Cidse-Ird, a partir de los inmigrantes procedentes de municipios históricamente negros
o afrocolombianos (todos los municipios de la región del Pacífico, zona plana del norte del Cauca y sur del
Valle, región del Patía) que forman parte del hinterland inmigratorio de Cali. En tal sentido, no constituye
una experiencia mediante el tipo de construcción del módulo de autoreconocimiento étnico-racial o
clasificación externa sino vía el procesamiento de los microdatos censales.
4

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reducir costos de la entidad. A mayor cuota de exigencia por empadronador se corre el
riesgo de pérdida en la calidad de la información, sobre todo en una serie de preguntas
como la del módulo de autoreconocimiento étnico-racial. Este fenómeno puede darse
incluso utilizando tecnologías de punta como los dispositivos electrónicos Palm con un
7
software ya incorporado del cuestionario censal o de la encuesta por muestreo . En qué
medida esto pueda incidir en subregistros de una minoría étnica en algunas regiones estaría
por estudiarse. Por supuesto, esta limitación no afecta solamente el módulo étnico-racial, ya
que puede extenderse a otras preguntas del cuestionario.

Pero hay otros factores sociales bien importantes que van a incidir también en la tasa de
respuesta para cualquier grupo étnico-racial o nacionalidad de origen, ya sea indígena,
negro, Rom (gitano) o con otras características (por ejemplo, por lugar de origen, por
adscripción religiosa, por empleo de una lengua, etc.). Tienen que ver con las
movilizaciones sociopolíticas de los grupos en cuestión y su impacto en la producción de
una “conciencia étnica-racial” o por nacionalidad de origen, etc. relacionadas a la vez con
las demandas que los mismos colectivos hacen al Estado y a la entidad estadística de ser
contados para efectos de poder mejorar su capacidad de negociación en términos de
políticas públicas de acción afirmativa y acceso a los recursos desde el Estado y la sociedad
civil. Aquí se encuadran las acciones comunes entre las entidades estadísticas y las
organizaciones étnico-raciales y otros sectores de la sociedad civil para estimular la
participación activa en un censo de población y vivienda o en una encuesta por muestreo.
La publicidad a través de los medios de comunicación puede llegar a jugar un papel
fundamental en este sentido. Entre los censos de 1993 y 2005 en Colombia se incrementó
significativamente la participación de las organizaciones étnicas (indígenas y negras) en la
discusión del módulo de autoreconocimiento étnico con la entidad estadística al igual que
las acciones de divulgación del operativo censal mediante medios de comunicación.
Tampoco puede desconocerse que las altas tasas de respuesta en el censo de 1993 de
autoreconocimiento bajo la categoría de comunidad negra en el Departamento del Chocó, a
diferencia de lo que pasó en el resto del país, tuvo una estrecha relación con la movilización
sociopolítica del campesinado negro en el río Atrato y las simpatías que dicha movilización
tenía en las capas de intelectuales negros urbanos en ciudades como Quibdó, pero también
en otros municipios de ese departamento y en algunos del norte del Cauca (Puerto Tejada)
8
en un contexto de movilización política de jóvenes negros en esta última región . Este

7 El DANE para varias encuestas venía implementando la incorporación del Palm y a partir del censo 2005

generalizó esta tecnología con un éxito notorio en todas las áreas urbanas del país; sin embargo, su uso no
impide que se presenten inconvenientes en la calidad de la información cuando las cuotas de
empadronamiento se incrementan para reducir costos.
8 Este fenómeno ya ha sido ampliamente estudiado en el caso las poblaciones indígenas en diversos países de

América Latina, bajo lo que se ha denominado la etnización de antiguos sectores campesinos, los cuales
terminan por asumir una identidad étnica indígena, con el consiguiente incremento de la población indígena
5

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proceso acompañó la expedición precisamente de la Ley 70 de 1993, año en el que se lleva
a cabo el censo mencionado.

Cuadro 1. Experiencias estadísticas de registro de población negra, afrocolombiana o afrodescendiente
en Colombia, 1918-2005

Escala % Población
Año Tipo de Investigación Criterio Pregunta geográfica de afrocolombiana /
los resultados afrodescendiente

I Censos de población

Percepción externa del encuestador
1. Blanco , 2. Negro, 3.
1918 Censo Nacional de Población sobre las características fenotípicas Nacional 6,0 % (*)
Indígena y 4. Mezclado
del encuestado (cuatro categorías)

Autoreconocimiento étnico ¿Pertenece…a alguna etnia,
Censo Nacional de Población Nacional 1,50%
1993 (comunidad negra equivalente a grupo indígena o comunidad
y Vivienda DANE Cali 0,5%
etnia o grupo étnico) negra? 1. Sí. ¿A cuál?, 2. No

Censo Nacional de Población
y Vivienda DANE -
Población inmigrante procedente de
Explotación especializada de
1993 municipios con alta concentración No aplica Cali 10,50%
los microdatos para la ciudad
de población negra
de Cali (Proyecto CIDSE-
IRD)

Censo experimental del A cuál de los siguientes grupos Archipiélago de
Archipiélago de San Andrés, de población… Considera que San Andrés,
1999 Autoreconocimiento étnico 42,60%
Providencia y Santa Catalina pertenece: 1. Población Raizal, Providencia y
- DANE. 2. Población no Raizal Santa Catalina
…se considera: 1. Indígena 2.
Raizal del Archipiélago 3.
Palenquero 4. Rom (li)
Gitano(a) 5.Negro(a)
Censo experimental de Autoreconocimiento étnico en ocho
2001 6.Mulato(a) 7. Yopal 1,70%
Yopal DANE categorías
Afrocolombiano(a)
Afrodescendiente, 8. Mestizo
(a) o Blanco (a) 9.otro ¿cuál?–
——
De acuerdo con sus costumbres
y tradiciones… Se considera: 1.
Indígena, 2.Negro(a)
Censo experimental de Autoreconocimiento étnico en seis
2003 afrodescendiente, 3. Raizal del Soacha 0,90%
Soacha DANE categorías
Archipiélago, 4. Palenquero, 5
Gitano(a) Rom (li), 6. Mestizo
u otro diferente

De acuerdo con su cultura,
p ueblo o rasgosf ísicos … Es o
se reconoce: (1). Indígena,
Censo Nacional de Autoreconocimiento étnico y (1,1) ¿A cuál pueblo indígena
Población, Vivienda y autoclasificación racial (en una pertenece?, (2).Rom, (3).
2005 Nacional 10,60%
Actividades Económicas misma pregunta), en cinco Raizal del Archipiélago, (4).
DANE categorías Palenquero, (5) Negro(a),
mulato(a), afrocolombiano(a) o
afrodescendiente , (6) Ninguna
de las anteriores.

de un censo a otro. Igualmente, viene sucediendo en el caso de poblaciones urbanas que han “descubierto” sus
raíces indígenas (ciudad de Bogotá). Ver Gros ( 2000), Chaves ( 2003) y Zambrano (2003).
6

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Escala % Población
Año Tipo de Investigación Criterio Pregunta geográfica de afrocolombiana /
los resultados afrodescendiente
II Encuestas por muestreo
aleatorio

Trate de clasificar racialmente
Encuesta CIDSE/IRD (con a las personas del hogar por
Percepción externa del encuestador
1998 representación para Cali, observación directa: (1) Negro, Cali urbana 25,0%
del fenotipo en cinco categorías
zona urbana) (2) Mulato, (3) Indígena, (4)
Mestizo, (5) Blanco, (6) Otro.

Cuál es su color de piel?
(términos exactos). Se
Encuesta CIDSE/IRD (con autoclasificaron dentro de las
1998 representación para Cali, Autoclasificación por color de piel categorías negro, negra y Cali urbana 17,1%
zona urbana) similares; moreno/a, mulato/a;
canela y similares; y trigueña y
similares

Trate de clasificar racialmente
Encuesta CIDSE/Banco a las personas del hogar por
Percepción externa del encuestador
1999 Mundial (con representación observación directa: (1) Negro, Cali urbana 32,0%
del fenotipo en cinco categorías
para Cali, zona urbana) (2) Mulato, (3) Indígena, (4)
Mestizo, (5) Blanco, (6) Otro.

Encuesta Nacional de
Se le solicita al encuestado se
Hogares Etapa 110 (con Autoclasificación racial mediante Trece áreas
2000 clasifique con base a cuatro 17,90%
representación para las Trece fotografías metropolitanas
fotografías
áreas metropolitanas)
¿De cuál de los siguientes
grupos étnicos se considera Nacional
Encuesta de Calidad de Vida usted? 1 .Indígena, 2.Gitano,
Autoreconocimiento étnico en cinco (representativa
2003 (con representación nacional 3.Raizal del Archipiélago 8,00%
categorías para zona urbana
urbano-rural) 4.Palenquero, 5. Negro, Mulato
y rural)
(afrodescendiente), 6. Ninguno
de los anteriores
De acuerdo con sus
Encuesta Continua de
características físicas usted es:
Hogares II Trimestre (con Autoclasificación fenotípica a través Trece áreas
2004 a) negro, b) blanco, c) mestizo, 8,30%
representación para las Trece de cuatro categorías metropolitanas
d) mulato, e) ninguna de las
áreas metropolitanas)
anteriores

…Es?: a) afrocolombiano, b)
Encuesta Continua de
indígena, c) Rom, d)Raizal de
Hogares II Trimestre (con Autoreconocimiento cultural en Trece áreas
2004 San Andrés y Providencia, e) 1,00%
representación para las Trece cinco categorías metropolitanas
Palenquero, f) ninguno de los
áreas metropolitanas)
anteriores

De acuerdo con sus
Encuesta Continua de Nacional
características físicas usted es:
Hogares II Trimestre (con Autoclasificación fenotípica en (representativa
2004 a) negro, b) blanco, c) mestizo, 9,80%
representación nacional cuatro categorías para zona urbana
d) mulato, e) ninguna de las
urbano-rural) y rural)
anteriores
De acuerdo con su cultura
Encuesta Continua de usted Es?: a) afrocolombiano, Nacional
Hogares II Trimestre (con Autoreconocimiento cultural en b) indígena, c) Rom, d) Raizal (representativa
2004 1,20%
representación nacional cinco categorías de San Andrés y Providencia, para zona urbana
urbano-rural) e) Palenquero, f) ninguno de y rural)
los anteriores

(*) Porcentaje de personas clasificadas como negras en este censo. Aparentemente no se incluyen en este grupo las personas que caen en diferentes
modalidades de mestizaje negro, lo cual puede explicar el bajo porcentaje de los individuos clasificados como “negros”.

Fuente: DANE, Censos 1918, 1993 y 2005; Cidse/Univalle-Ird, procesamiento de los microdatos de las ENH y ECH y del Censo de 1993 para Cali; y
datos para 1998 y 1999 del propio proyecto Cidse/Univalle-Ird.

7

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El Cuadro 1 muestra, como se dijo anteriormente, diversos resultados del peso porcentual
de la población afrocolombiana a escalas geográficas diferentes (al nivel nacional, 13 áreas
metropolitanas y la ciudad de Cali) y dependiendo si es censo o encuesta por muestreo. En
primer lugar, se tienen los resultados a partir de censos de población a lo largo del siglo XX
y 2005. Se observa que el censo de 1918 arrojó una tasa de población negra muy reducida
(6,0%), sobre todo teniendo en cuenta que se trató de una clasificación externa, ya que
como puede observarse en el mismo cuadro a partir de las experiencias estadísticas de
1998, 1999 y 2000, que en principio utilizan una metodología aparentemente similar vía
clasificación externa o mediante fotografías, arrojan cifras muy superiores. Sin embargo,
este resultado de 1918 hay que contextualizarlo históricamente, en la medida en que fue un
operativo censal durante el gobierno conservador de José Vicente Concha, cuando era muy
fuerte el discurso ideológico de la necesidad de la mezcla racial para mejorar los atributos
de la población colombiana y hacerlos más cercanos al modelo de las “razas europeas” 9.

Existe un largo período de 75 años (de 1913 a 1993) en el que desaparece cualquier registro
estadístico sobre población negra en el país, lo contrario al caso de la población indígena.
Sin embargo, el censo de 1993, como Barbary (1999) lo señala, fue un “fracaso heurístico”,
precisamente como lo anoté antes, debido al modelo indigenista de referencia que condujo
a asimilar la población negra a una etnia: al nivel nacional apenas el 1,5% y para Cali
apenas el 0,5% (Cuadro 1). Pero en el caso de Cali, la explotación del propio censo de
1993 a partir de municipios de origen “afrocolombianos” de los inmigrantes en esta ciudad,
realizado por el proyecto Cidse/Univalle-Ird, muestra una situación diferente: el 10,5% de
la población de Cali está conformada por miembros de hogares cuyo jefe de hogar o
cónyuge tiene como origen un municipio históricamente con población de mayoría negra.
Es claro que los jefes de hogar o cónyuges afrocolombianos nativos de Cali estaban por
fuera de este conteo, pero de todos modos se había pasado de 0,5% al 10,5% de la
población caleña.

Los censos experimentales de San Andrés Islas (1999), Yopal (2001) y Soacha (2003),
arrojaron valores muy diferentes, tal como era de esperar. En San Andrés Islas se alcanzó
una tasa bien significativa de población Raizal, el 43%, que corresponde al significativo

9
Aparentemente la única excepción al patrón encontrado de valores más altos cuando se introduce la
dimensión racial parecería ser el censo de 1918 (ver Cuadro No. 1), pero se corre el riesgo de hacer una
comparación anacrónica debido al contexto histórico totalmente diferente que vivía Colombia hacia
comienzos del siglo XX. Mientras el censo de 1918 todavía se inscribe en un modelo de representación
institucional de la nación excluyente según una jerarquía racial, colonial y republicana antes de la abolición de
la esclavitud, el empleo de categorías raciales en la última década del siglo XX se sitúa en el contexto
institucional del discurso multicultural y de la diversidad étnico-racial. Por otra parte, el reducido porcentaje
de población clasificada como “negra” indica que un grupo considerable del que ha sido incluido como
“mezclado” en el contexto contemporáneo probablemente sería clasificado bajo otra denominación.

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peso que tiene allí la población negra, mientras en Yopal y Soacha son valores muy
reducidos que son reconfirmados luego en el censo 2005, por tratarse de una zona muy
mestizada de clases populares con alguna población indígena. Estos censos experimentales
constituyeron un insumo para el censo 2005, contando con un módulo de
autoreconocimiento étnico similar al que va a ser el del censo posterior.

Finalmente, el censo de 2005 que va a incorporar en la misma pregunta étnica aspectos
raciales a través de la pregunta de autoreconocimiento, pero centrada ahora en el fenotipo
de la persona que responde el censo. Entre 1993 y el 2005 se dieron cambios importantes:
nuevas alternativas de acercarse al fenómeno de la visibilidad estadística de la población
negra que se inauguran a través de las encuestas del proyecto Cidse/Univalle-Ird; las
encuestas especializadas de hogares del DANE (etapa 110 de la ENH y ECH del II
trimestre de 2004) y los resultados de la ECV 2003; amén de una generalizada
insatisfacción con los resultados del censo de 1993 para la población afrocolombiana, que
a juicio de amplios sectores académicos, gubernamentales y de sectores sociales10, tenía

que ver con la forma de acercarse a captar dicha población con un criterio exclusivamente
étnico. Todos estos elementos jugaron un papel fundamental en la construcción de la
pregunta del censo 2005. Los principales resultados de las diferentes encuestas de hogares
que precedieron al censo 2005 se presentan en el Cuadro 1, dos para Cali (las encuestas
llevadas a cabo por el proyecto Cidse/Univalle-Ird en 1998 y 1999), dos para 13 áreas
metropolitanas (encuestas del DANE, en el 2000 y 2004), y dos con representación
nacional (2003 y 2004)11. La tasa de respuesta del censo 2005 alcanzó el 10,6% para el

país mediante un módulo de autoreconocimiento étnico y autoclasificación fenotípica en
una sola pregunta (ver Anexo 1).

Las encuestas para Cali de 1998 y 1999, como se observan en el Cuadro 1, revelan
resultados completamente diferentes a los del censo de 1993 (esto puede verse en detalle
más adelante en el Cuadro 3), bien superiores por cierto, revelando que la dimensión
fenotípica cobra enorme importancia en la visibilidad estadística de la población negra.
Esto se reconfirma en las ENH etapa 110 para las 13 áreas metropolitanas y la ECH II
trimestre del 2004, sobre todo la muestra con representación nacional de esta última. La
ECV 2003 arrojó valores más altos que el censo de 1993 (8%), pero menores a la encuesta
del 2004 del DANE y al mismo censo del 2005.

10 Como respuesta a las cifras censales de 1993 y ante la imposibilidad de realizar un nuevo censo, desde el

Plan Nacional de Desarrollo de la Población Afrocolombiana (1995), que funcionó en el Departamento
Nacional de Planeación para esa época, llegó a estimarse en un 26,0% la población afrocolombiana del país.
Este cálculo fue el resultado de estimaciones a escala municipal que las organizaciones afrocolombianas
reportaron al equipo ubicado en el DNP (Departamento Nacional de Planeación) en Bogotá hasta consolidar
un total nacional (Cuadro 2). Esta cifra ponía completamente en entredicho los resultados censales
precedentes.
11 Para los diferentes formatos del módulo ver Anexo 1.

9

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Diferentes estimaciones de población afrocolombiana para el país y la ciudad de Cali

Ahora bien, entre 1993 y 2005 tenemos seis valores de población afrocolombiana, resultado
de dos censos de población (1993 y 2005) con metodologías muy diferentes, dos
estimaciones también muy diferentes en términos metodológicos (la del Plan Nacional de
Desarrollo de la Población Afrocolombiana, 1995; y la del proyecto Cidse/Univalle-Ird), y
la de dos encuestas de hogares, igualmente con metodologías distintas (ECV 2003 y ECH II
trimestres del 2004). En el Cuadro 2 se presentan los valores absolutos que arrojan los dos
censos, dos encuestas y dos estimaciones, según el año de realización o estimación, ya
ajustados a los resultados de poblaciones calculadas con base en el período intercensal
1993-2005. El censo de 1993 tiene el valor más reducido (menos de 600 mil personas) y la
estimación del Plan Nacional de Desarrollo de la Población Afrocolombiana el más alto
hacia 1995 (10,3 millones). La ECV 2003 llegó a un resultado casi 6 veces superior el del
censo de 1993, pero no muy satisfactorio debido a la metodología todavía anclada en el
modelo étnico, si bien con alternativas más abiertas que incorporaban las categorías

Cuadro 2. Población afrocolombiana 1993-2005 según diferentes fuentes estadísticas

Fuentes estadísticas sobre Total población Población
% Metodología utilizada
población afrocolombiana Colombia Afrocolombiana
Censo de Población y
37.635.094 564.526 1,5 Autoreconocimiento étnico
Vivienda, DANE, 1993
Estimativos Plan Nacional de Estimativos organizaciones
Desarrollo de la Población 39.740.958 10.332.649 26,0 afrocolombianas
Afrocolombiana, 1998

Estimativos con base en
clasificación externa
utilizada en la encuesta
Estimativos Proyecto Cidse- Cidse-Ird y los resultados
41.060.622 7.637.276 18,6
Ird/Universidad del Valle, 2001 de la ENH etapa 110 en 13
áreas metropolitanas, con
uso de fotografías

Encuesta de Calidad de Vida,
41.964.655 3.357.172 8,0 Autoreconocimiento étnico
DANE, 2003
Encuesta Continua de Hogares, Autoreconocimiento étnico
DANE, II trimestre 2004, y autoclasificación
muestra nacional urbano/rural 42.424.108 4.666.652 11,0 fenotípica en preguntas

separadas

Autoreconocimiento étnico
Censo de Población, Vivienda y autoclasificación
y Actividades Económicas, 42.888.592 4.546.191 10,6 fenotípica en una sola
DANE, 2005 pregunta

Observaciones: las poblaciones de los años 1998, 2001, 2002 y 2004 fueron calculadas con base en el período
intercensal 1993-2005. La población de los censos 1993 y 2005 ya tiene los ajustes de cobertura.
Fuentes : DANE, Proyecto Cidse/Univalle-Ird, Plan Nacional de Desarrollo de la Población Afrocolombiana
1998 y ajustes con base en período intercensal 1993-2005.

10

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“negro” y “mulato” (ver Cuadro 1). La estimación del proyecto Cidse/Univalle-Ird, con
base con base en clasificación externa utilizada en la encuesta Cidse-Ird y los resultados de
la ENH etapa 110 en 13 áreas metropolitanas, con uso de fotografías, arroja una estimación
intermedia de 7,6 millones para el 2001 (18,6%), y finalmente, la ECH II trimestre del 2004
para la muestra nacional y el censo 2005 registran valores absolutos y relativos muy
cercanos (4,7 y 4,5 millones, y 11,0% y 10,6%, respectivamente).

Los valores absolutos y relativos de población afrocolombiana indiscutiblemente tienen que
ver con los factores que se han presentado anteriormente: a) aspectos institucionales y
sociales (representaciones regionales de las diferencias étnico-raciales y del uso o
aceptación de determinadas categorías de acuerdo con dinámicas sociohistóricas, la
movilización social de las organizaciones, y la interacción entre la entidad estadística y las
organizaciones étnico-raciales); b) la construcción del módulo de autoreconocimiento en
términos exclusivamente étnicos o la posibilidad de introducir la dimensión racial; c) si la
visibilidad es capturada a través de una clasificación externa del fenotipo por parte del
encuestador o a través del uso de fotografías sin implicar la identificación del encuestado
versus el modelo clásico de autoreconocimiento étnico y/o autoclasificación racial del
encuestado; d) el operativo de la encuesta por muestreo o censo y su incidencia en la
calidad del resultado; y e) la metodología de hacer las estimaciones y los supuestos en los
que ellas se sostienen.

De los valores absolutos y relativos del Cuadro 2 podemos descartar los resultados del
censo de 1993 o quizás limitarlos más bien al ámbito de las poblaciones de la región del
Pacífico colombiano. En el caso de la ECV 2003 los resultados serían consistentes para las
regiones siguientes: Valle del Cauca, la región conformada por los departamentos de
Chocó, Cauca y Nariño, y el conjunto de los departamentos que conforman la región Caribe
colombiana; para el resto del país no es representativa la ECV 2003 para la población
afrocolombiana.

Por otro lado, se tiene la estimación del Plan Nacional de Desarrollo de la Población
Afrocolombiana que se apoya en un modelo intuitivo que hipotéticamente tiene razón de
validez12, y en segundo lugar, la estimación del proyecto Cidse/Univalle-Ird que se soporta

en los resultados de dos tipos de encuestas con metodologías cercanas.

Finalmente, los resultados de la ECH II trimestre 2004 y del censo 2005 que se apoyan en
la metodología clásica de autoreconocimiento étnico y racial, con cifras muy cercanas,
aunque la diferencia tiene que ver (ver Anexo 1) en la forma de hacer la pregunta sobre las
dos dimensiones (étnica y racial), en la ECH ellas van separadas y en el censo 2005 en una

12 La percepción sobre la proporción de gente negra que hace parte de un municipio, ej ercicio llevado a cabo

por las propias organizaciones afrocolombianas.
11

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sola pregunta. A mi modo de ver este resultado, en términos de alcance de lo que se puede
llegar con una pregunta de autoreconocimiento y los factores sociales, institucionales y de
organización del operativo que condicionan la tasa de respuesta del autoreconocimiento, es
realista y por lo mismo difícilmente habría sido más alto.

Cuadro 3. Estimaciones diferentes de población afrocolombiana para Cali y Cali-Yumbo, 1993- 2005

DANE DANE
CIDSE-BCO Autoreconoci Autoreconoci
Entidad estadística y DANE DANE
CIDSE-IRD MUNDIAL miento miento
tipo de encuesta Pertenencia CIDSE-IRD ECH II
Población de Encuesta DANE étnico y étnico y
a Encuesta Trimestre,
origen de Pobreza ENH Etapa autoclasifica autoclasifica
Comunidad Población Cali-
municipios Cali, con 110, ción racial, ción racial,
Negra, Afrocolom. Yumbo
Afrocolombianos módulo 2000(*)(**), Censo Censo
Tipo de hogar y Censo 1993, 1998, Cali 2004 (*)
Censo 1993, Cali fenotípico Cali-Yumbo 2005, Cali, 2005, Cali,
población referenciada Cali (**), Cali-
1999, Cali Total Cabecera
Yumbo

Hogares 1.978 41.575 105.427 164.304 178.052 157.997 162.934 160.590
Afrocolombianos

% Hogares
0,53% 10,9% 23,75% 35,60% 34,90% 27,90% 28,2% 28,3%
Afrocolombianos
Población en
Hogares 8.307 174.719 528.806 728.886 763.370 632.320 643.495 634.532
Afrocolombianos
% Sobre el total
0,50% 10,50% 27,35% 37,20% 37,10% 29,10% 29.8% 29.9%
de la población

Población Negra/Mulata N.D N.D 450.500 619.161 530.861 499.772 563.814 556.435
(***)

23,30%
% Negra/Mulata
N.D N.D (A) 26.22%
(***) 31,60% 25,80% 23,00% 26.11%
17,1% 35.7% (C)
(B)

% Población Negra N.D N.D 13,60% 12,50% 6,50% 10,40% N.D N.D

% Población Mulata N.D N.D 9,70% 19,10% 19,30% 9,60% N.D N.D

Población Total Cali o 1.847.176 1.847.176 1.933.478 1.959.371 2.057.602 2.172.922 2.159.380 2.122.179
Cali-Yumbo (+) (+) (++) (++) (++) (++) (+) (++)

* Con metodología de clasificación de hogares afrocolombianos y no afrocolombianos desarrollada por el proyecto CIDSE-IRD; datos de Medina, Carlos, 2001.
** Área metropolitana Cali –Yumbo.
*** Para el CENSO 2005 la designación Negra/Mulata incluye Negra/mulata/afrocolombiana/afrodescendiente, Raizal y Palenquero.
(A) Por clasificación externa realizada por el encuestador. (B) Por autoclasificación de color de piel (bajo la modalidad de pregunta abierta y la implementación de
procesamiento de estadísticas de texto). (C) Hipótesis de población afrocolombiana resultante del cociente de A/B (población captada por clasificación externa versus
población por autoclasificación racial) multiplicado por la población según autoreconocimiento étnico-racial.
(+) Población urbana y rural. (++) Sólo cabecera.
Fuente: DANE, CENSO 1993; Barbary y Urrea, op. cit.; Medina, 2001; ECH II trimestre 2004; y resultados definitivos del CENSO 2005. Las poblaciones totales y
de cabecera para los años 1998, 1999, 2000 y 2004 de Cali y Cali-Yumbo se estimaron con base en el período intercensal 1993-2005.

12

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Cali, permite observar el caso más estudiado del país con estadísticas étnico-raciales, ya
que cuenta con siete estimaciones entre 1993 y 2005, con resultados bastante consistentes, a
pesar de las diferentes metodologías utilizadas, a través de 4 encuestas y el censo 2005. La
población afrocolombiana se ha calculado en un rango de variación entre 1998 y 2005 así:
23,30% para el porcentaje que ha sido clasificado como población negra y mulata (encuesta
Cidse-Ird, 1998), 25,8% que se ha clasificado en las fotografías que corresponden a figuras
negra y mulata (etapa 110 ENH, 2000, fotografías 1 y 2) y 26,22%, la población que tiene
un autoreconocimiento étnico y autoclasificación racial como afrocolombiana,
afrodescendiente, Raizal y Palenquera, negra/mulata, pero en una sola pregunta y fraseo
combinado (censo 2005). Igualmente, los porcentajes de hogares afrocolombianos y
población en hogares afrocolombianos es consistente al comparar la encuesta Cidse-Ird y el
censo 2005, con una variación para la etapa 110 (2000). Pero lo importante a señalar aquí
es que los datos apuntan a sostener la hipótesis de un incremento absoluto y porcentual de
la población afrocolombiano en la ciudad entre 1998 y 2005 (véase Cuadro 3), con la única
variación de la encuesta Cidse-Banco Mundial que llega al 31,6%.

Por otro lado, si se toma en consideración que las metodologías empleadas varían entre la
clasificación externa fenotípica, la autoclasificación racial en pregunta abierta (¿cuál es su
color de piel?), el uso de fotografías y el autoreconocimiento étnico y autoclasificación
racial, las variaciones en la tasas de respuesta en la encuesta Cidse-Ird entre las dos
modalidades primeras puede darnos una pista adicional. Mientras por clasificación externa
se llega al 23,3% por autoclasificación racial en pregunta abierta es de 17,1%. Si fuese
válida esta variación por razón de un fenómeno sociológico de diferencia entre ser
clasificado externamente y responder a una pregunta que exige un autoreconocimiento,
hipotéticamente para el censo del 2005 la tasa de autoreconocimiento étnico-racial del
26,22% equivaldría al 35,7% de un ejercicio teórico de clasificación externa. Esto apunta a
fortalecer la hipótesis del incremento de la población negra en Cali en el período 1998-2005
vía inmigración, posiblemente debido al efecto del conflicto armado en el andén del
Pacífico pero también en otras subregiones de poblaciones afrocolombianas del norte del
Cauca, sur y centro del Valle. Sería el resultado de la combinación del desplazamiento
forzoso y la migración económica, a la vez impulsada por la crisis social del conflicto
armado13.

13 Este proceso estaría dándose aunque Cali en el período intercensal 1998-2005 habría sido un municipio

expulsor de población como lo muestran los resultados del mismo censo 2005, debido a saldos netos
migratorios positivos que van cayendo hasta ser moderadamente negativos y por la fuerte caída de la tasa de
crecimiento promedio en el período. La emigración parece orientarse más hacia el exterior. Esto significa que
si bien ha tendido a salir más población, también ha llegado más población negra desde el hinterland
migratorio de Cali, lo cual ha dado como resultado un aumento de su participación porcentual y absoluta en la
ciudad.
Respecto a municipios que han incrementado su cuota migratoria hacia Cali se encuentra Buenaventura,
municipio fuertemente afectado por el conflicto armado y la crisis social.
13

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El patrón urbano de la población afrocolombiana y las dimensiones racial y étnica

El principal factor sociológico que incide sobre las reducidas tasas de respuesta étnica entre
los afrocolombianos tiene que ver con el patrón urbano predominante de alta concentración
en las áreas metropolitanas, aunque como veremos la población residente en el andén del
Pacífico que corresponde a 50 municipios de los departamentos del Chocó, Antioquia,
Valle, Cauca y Nariño, mantiene de todos modos un peso específico relativamente
importante, al igual que otros centros urbanos menores y cabeceras municipales del país,
distintos a las principales regiones metropolitanas.

En primer lugar, vale la pena describir cuáles son las principales tendencias de
concentración por departamentos y los pesos porcentuales por departamento de los grupos
étnico-raciales en el país, sobre todo indígenas y negros. El Cuadro 4 es bien ilustrativo al
respecto. Los departamentos del Chocó (82,7%), Archipiélago de San Andrés y
Providencia (57%), Bolívar (27,6%), Valle del Cauca (27,2%) y Cauca (22,2%) son los
cinco que presentan las mayores tasas de participación en sus respectivas poblaciones de
gente negra. Los demás tienen tasas menores al 20%. Obsérvese que el patrón de
concentración por departamento es bien diferente entre indígenas y gente negra, con
excepción notoria del Cauca que arroja porcentajes importantes de tasas muy cercanas para
indígenas y negros (21,5% y 22,2% respectivamente).

No sobra señalar que la población indígena se duplicó entre los dos censos (1993 y 2005) y
la afrocolombiana pasó del 1,5 al 10,6%, si bien este resultado defraudó a las
organizaciones negras que esperaban cifras más cercanas a las del Plan Nacional de
Desarrollo de la Población Afrocolombiana, en el orden del 26%.

El Cuadro 5 en cambio permite registrar un patrón más adecuado para entender la dinámica
de la urbanización de la población afrocolombiana, bien diferente a la tendencia precedente.
Los tres departamentos en orden de importancia con la mayor concentración en términos
absolutos de gente negra son Valle del Cauca (25,6%), Antioquia (13,9%) y Bolívar
(11,2%). Entre los tres reúnen el 51% de toda la población afrocolombiana del país.
Paradójicamente el departamento del Chocó concentra el 6,7% de toda la población negra
colombiana seguido de Nariño (6,4%) y Cauca (6,01%). Esto muestra entonces que los
departamentos del Valle y Antioquia son epicentros muy importantes de alta concentración
de gente negra, los mayores del país, seguidos de Bolívar.

Sin embargo, el análisis es incompleto si no describimos la distribución urbano/rural y los
rangos urbanos de la concentración según áreas metropolitanas, indicando las similitudes y
las diferencias con el conjunto de la población colombiana. Veamos al respecto los Cuadros
6 y 7.

14

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Cuadro 4. Población censada por departamento según pertenencia étnica y participación porcentual, 2005

15

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Cuadro 5. Distribución porcentual de los grupos étnicos por departamento respecto del total nacional, 2005

Cuadro 6. Distribución porcentual urbano/rural y por áreas metropolitanas de la población
afrocolombiana

Población Población
Escala de concentración afrocolombiana colombiana
16 principales áreas metropolitanas del país 41,8 52,9
Pequeñas ciudades y cabeceras 31,0 22,1
Población rural 27,2 25,0
Total nacional 100,0 100,0

50 municipios andén Pacífico
Zona Cabecera Resto Total
Habitantes 621.521 340.588 962.109
% 64,60% 35,40% 100,00%

Fuente: DANE, Censo 2005.

16

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Cuadro 7. Distribución porcentual de la población afrocolombiana según 16 áreas metropolitanas,
región Pacífica urbana, otras cabeceras y rural nacional

Regiones urbanas, Población % del total
población urbana y rural % del total nacional % en cada
afrocolombiana
afrocolom. urbano afro afro región
Cali A.M. 823.920 26,3 19,1 28,9

Cabeceras 50 municipios del
643.559 20,5 14,9 82,1
Andén Pacífico urbano

Cartagena A.M. 340.019 10,8 7,9 35,5
Medellín A.M. 210.719 6,8 4,9 6,4
Barranquilla A.M. 172.904 5,5 4,0 10,2
Bogotá A.M. 111.353 3,5 2,6 1,4
Santa Marta A.M. 59.677 1,9 1,4 10,4
Pereira A.M. 42.128 1,4 1,0 5,6
Otras 9 áreas metropolitanas 70.642 2,3 1,1 2,2
Subtotal urbano 2.474.921 79,0 56,7 -
Otras áreas urbanas menores 661.824 21,0 16,1

Población urbana
afrocolombiana 3.136.745 100,0 -

Población rural afrocolombiana 1.179.847 27,2
Población total afrocolombiana 4.316.592 100,0 10,6

Fuente: DANE, Censo 2005.

El Cuadro 6 muestra que existe un patrón relativamente similar entre la distribución
urbano/rural de la población afrocolombiana y la colombiana restante: 72,8% para la
primera y 75,0% para la segunda. Son las dos poblaciones predominantemente urbanas pero
ligeramente lo es más la población colombiana. Segundo, al desagregar por rangos de
urbanización si bien la gente negra en su mayor parte, el 42% está concentrada en las 16
principales áreas metropolitanas, el conjunto de la población colombiana lo está en un 53%,
o sea, 10 puntos porcentuales más. En síntesis, son las dos poblaciones urbanas pero con
variaciones también importantes que tienen implicaciones sociológicas importantes.
Tercero, la predominancia urbana de la gente negra se da incluso en el andén del Pacífico
(50 municipios), con un 65%. Aquí llama la atención que la situación para el censo de
1993, 12 años antes, era diferente: la relación urbano/rural era 49% versus 51%; es decir,
que en estos 12 años la migración rural-urbana en el Pacífico colombiano ha sido
impresionante para cambiar en ese orden de magnitud tan rápidamente. Esto refuerza la
hipótesis anotada antes del efecto del conflicto armado en el Pacífico colombiano y la
generalización de la crisis social en esta región. Entre los dos censos, 1993 y 2005, la
urbanización de los afrocolombianos se ha profundizado considerablemente.

17

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Finalmente, el Cuadro 7 nos desagrega por área metropolitana la concentración de la
población afrocolombiana, al igual que para otras áreas urbanas menores y la población
rural, pero también registra los pesos porcentuales de esta población sobre la población de
cada región. Obsérvese que Cali y su área metropolitana tiene la mayor concentración de
gente negra en el país con más de la cuarta parte. Se trata de la región urbana con mayor
número de gente negra del país. La sigue las cabeceras de los 50 municipios del andén
Pacífico con un 20,5% (aquí se encuentran ciudades de escala menor como Buenaventura,
Tumaco, Quibdó y las demás cabeceras del Pacífico). De todas maneras, en Cali y su área
metropolitana hay más población negra que en todo el andén Pacífico. En tercer lugar,
viene el área metropolitana de Cartagena con un 11%. En estas tres regiones está cerca del
60% de la población afrocolombiana del país. Luego vienen en orden las áreas
metropolitanas de Medellín, Barranquilla, Bogotá, Santa Marta y Pereira.

En las 16 áreas metropolitanas y las cabeceras de los 50 municipios del andén del Pacífico
se concentra el 79% de toda la población afrocolombiana urbana y el 57% de toda la
población afrocolombiana del país (Cuadro 7). De otro lado, al observar las tasas de
participación en cada región las disimilitudes son considerables como ya se había advertido
en el análisis de los departamentos. Por ejemplo, en los 50 municipios del andén del
Pacífico más del 80% de sus poblaciones son afrocolombianas versus el 36% del área
metropolitana de Cartagena y el 29% de la de Cali.

Las tendencias precedentes permiten afirmar similitudes y diferencias con el conjunto de la
población colombiana. La población afrocolombiana es predomiantemente urbana y con
concentración en grandes ciudades pero aún mantiene una concentración importante en el
Pacífico, en ciudades menores y ligeramente es más rural que la nacional, sobre todo por el
efecto de la misma región Pacífica (35,4% rural).

El carácter urbano de la población afrocolombiana concentrada en las 16 principales áreas
metropolitanas, sin descuidar la importancia mayoritaria que tiene ella en el andén del
Pacífico, tanto en cabecera como en resto, conlleva un fenómeno de heterogeneidad
sociodemográfica y socioeconómica de la misma. En este sentido, presenta patrones muy
diferentes a la población indígena, la cual se concentra en zonas rurales y en determinados
departamentos del país, aunque no puede desconocerse la creciente expansión de indígenas
urbanos en buena parte de las ciudades colombianas, incluso con formas de gobierno
tradicional indígena legitimadas por las autoridades locales.

18

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De lo étnico a lo racial y su combinación en el último censo

Las organizaciones negras o afrocolombianas a comienzos de la década del 90 impusieron
un criterio “étnico”, inicialmente bajo la denominación en el censo de 1993 de
“comunidades negras”. Este término como se advirtió antes fue heredero de la intervención
activa de los científicos sociales (antropólogos y sociólogos) y de las luchas sociales en la
región Pacífica (Departamento del Chocó) desde finales de los años 80, hasta llegar a
consagrarse en la Ley 70 o ley de negritudes. Al lado de “comunidades negras”
progresivamente va tomando peso la expresión “afrocolombiano-a”, ganando estatus en los
nuevos intentos de registros estadísticos, pero el que termina por generalizarse como
registro estadístico es el primero14.

Sin embargo, el debate continuaba, sobre todo en el ámbito de la academia. El proyecto
Cidse-Ird desde la Universidad del Valle en 1996 colocó el problema de la dimensión racial
como elemento particular de la población negra, muy diferente a la experiencia indígena,
tomando de referente la experiencia brasilera y sus estadísticas raciales de más de 120 años,
y ante todo los resultados del trabajo de campo etnográfico realizado en Cali sobre el
asunto del efecto de la apariencia externa como marcador de diferencias entre los habitantes
urbanos. En tal sentido, los términos “negro-a” y “mulato-a” cobraron fuerza y la pregunta
del color de piel se convirtió en un referente obligado. Diversos ejercicios fueron llevados a
cabo, bajo la modalidad de pregunta abierta (¿cuál es su color de piel?) o con un registro
clasificado de opciones, como clasificación arbitraria externa por el encuestador y por el
mismo encuestado15. Otra experiencia llevada a cabo por el DANE conjuntamente con el

Centro de Estudios de Desarrollo Económico (CEDE) de la Universidad de los Andes en
diciembre del 2000 para las 13 áreas metropolitanas del país (ENH, etapa 110), utilizó
cuatro fotografías para que el encuestado respondiera sobre sí mismo y otros miembros del
hogar respecto a la fotografía más cercana a su apariencia física16.

14 Diversos registros utilizados por varias entidades (Ministerio de Educación Nacional e ICETEX, registro de

población desplazada que lleva a cabo la Acción Social, etc. van a tener esta orientación) introdujeron el
término “comunidad negra”, luego vino el de “afrocolombiano-a”. También otras entidades como la Iglesia
Católica comenzó a emplear la expresión Pastoral Afrocolombiana desde mediados de la década del 90.
15 Para un análisis detenido sobre este asunto ver al respecto Barbary y Urrea, 2004; y Barbary, 1999. Vale la

pena resaltar la metodología sobre la construcción del referente de “color de piel” llevada a cabo a través de la
Encuesta Cidse-Ird para Cali de 1998 y la Encuesta Cidse-Banco Mundial de septiembre de 1999, también
para Cali. Igualmente, la metodología que se utilizó para la explotación de los datos del censo de 1993 para
Cali pero a partir de lugares de origen, después de descartar el uso de la pregunta de etnia o “comunidad
negra”. En este punto se construyó el concepto de “municipios afrocolombianos”. Ver al respecto Anexo 1 y
Cuadro 1. Sobre los resultados ya analizados los Cuadros 2 (estimativos del proyecto Cidse-Ird de población
afrocolombiana en el país) y 3 (los resultados para la ciudad de Cali, datos del censo de 1993 sobre población
de hogares con jefes o cónyuges de origen proveniente de “municipios afrocolombianos”, y los de las
encuestas de 1998 y 1999).
16 Ver Anexo 1, y Cuadros 1 y 2.

19

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El censo de 2005 concitó todos los componentes del debate, tanto para negros como para
indígenas, en el cual el DANE y el Departamento Nacional de Planeación (DNP) tuvieron
un papel activo a lo largo de la década del 90 y durante los seis años precedentes del siglo
XXI al censo 2005. Las dos administraciones del DANE en el período Uribe, la de César
Caballero y Ernesto Rojas Morales, han desarrollado un proceso interactivo con las
diferentes organizaciones étnicas del país, aunque esto ya era notorio desde las anteriores
administraciones de la entidad estadística a partir de la misma preparación del censo de
1993 como lo señala Bodnar (2005). Sin embargo, el DANE casi hasta finales de la década
del noventa había privilegiado la relación con el movimiento indígena y las organizaciones
negras relacionadas con la Ley 70 y la región del Pacífico, dejando por fuera las áreas
urbanas y rurales donde había una alta concentración de gente negra pero que no cabían en
su modelo étnico calcado de la dinámica indígena.

Este proceso tocó desde el asunto de la formulación de la pregunta étnica en el cuestionario
censal hasta los aspectos de la participación activa de miembros de las organizaciones
locales étnicas en la aplicación del cuestionario, pasando por la misma publicidad al
operativo censal con temas alusivos a las características pluriétnica y pluricultural de la
nación colombiana, orientado hacia las poblaciones negras e indígenas del país, sobre todo
hacia finales de los años 90 y primeros del presente siglo. La particularidad con el censo
2005 fue el esfuerzo del DANE a través de las dos administraciones del DANE (Caballero
y Rojas Morales) por involucrar al movimiento negro, sin descuidar el movimiento
indígena y la organización Rom, y el mayor despliegue en recursos para encuentros y
talleres entre el equipo del DANE y las organizaciones étnicas. También, los esfuerzos en
materia de prensa, radio y televisión fueron mucho más insistentes para el último censo17.

Por otro lado, también el DANE por vez primera impulsa la explotación y uso de las
estadísticas étnicas como ejercicio postcensal articulado a un programa de capacitación de
líderes negros e indígenas en indicadores sociodemográficos18.

Por vez primera, el componente racial del debate para la población negra ha sido crucial en
la construcción del cuestionario en el último censo. La pregunta de carácter experimental de

17 Hay que destacar la significativa participación de la organización afrocolombiana PCN (Proceso de

Comunidades Negras), con su campaña televisiva “Las caras lindas de mi gente – Autoidentificación de los
Descendientes de Africanos en el Censo 2005”. Esta campaña fue emitida en los principales canales de TV en
Colombia desde junio de 2005 hasta marzo de 2006. La campaña comprendió la producción de un CD y
afiches relacionados con el mismo contenido televisivo. La propuesta del PCN aludía a rostros con fenotipos
diversos de gente negra colombiana en todas las gradaciones de mestizaje al tiempo que se mencionan las
distintas categorías para designar a los afrocolombianos en el país, tanto políticas como regionales y locales.
La producción de esta campaña representó por vez primera desde el movimiento social negro colombiano un
esfuerzo por integrar al mismo tiempo las dimensiones étnica y racial.
Igualmente, hay que mencionar el estudio llevado a cabo por el PCN de evaluación crítica del censo 2005
(PCN, 2006).
18 Desde finales del 2006 el DANE inicia un diplomado para organizaciones étnicas afrocolombianas,

indígenas y Rom, sobre el uso de las estadísticas, con el obj etivo de producir indicadores para planes de vida
locales y regionales de esas poblaciones, utilizando los datos del censo 2005.
20

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autoreconocimiento étnico y autoclasificación fenotípica que el DANE implementó durante
el II trimestre del 2004 para las 13 áreas metropolitanas y al nivel nacional (urbano-rural),
preparatoria para el censo durante la administración de César Caballero y el que
definitivamente se incluyó en el censo 2005 durante la administración de Ernesto Rojas
Morales, terminaron por incluir dicho componente. Lo paradójico es que el mismo
movimiento negro en esta fase se convirtió en un activo defensor de esta inclusión, después
de haber insistido a lo largo de la década del 90 solamente en el carácter étnico de la gente
negra y condenado cualquier referencia a lo racial. Curiosamente uno de los términos que
causó el distanciamiento entre el DANE y las organizaciones afrocolombianas fue la
categoría de “moreno-a”, el cual fue exigido para ser incluido por estas organizaciones,
como equivalente al de “negro-a”, “mulato-a”. Esta demanda no fue aceptada por el DANE,
con la consiguiente ruptura de las relaciones entre las organizaciones negras y la entidad
estadística. Por supuesto, este vuelco en la representación sobre las poblaciones negras que
busca tener más en cuenta las residentes en las principales áreas metropolitanas del país,
comenzando por las de Cali, Cartagena, Medellín, Barranquilla y Bogotá, además de las de
la región del Pacífico colombiano y del Archipiélago de San Andrés, ha tenido que ver con
el enorme peso demográfico urbano de los diferentes grupos poblacionales
afrocolombianos. Es claro que para el conjunto de las poblaciones negras urbanas una
construcción identitaria étnica es demasiado distante, en cambio el efecto del color de piel
las afecta cotidianamente a través de las prácticas de discriminación racial en los diferentes
espacios interraciales. Por lo mismo, hay así un amplio consenso en los diversos espacios
del movimiento negro por destacar el componente racial en la visibilidad estadística sin
dejar de lado la dimensión étnica, sobre todo referida a la región del Pacífico y otros
territorios geográficos (Archipiélago de San Andrés y Providencia, Palenque de San
Basilio), además de la difusión generalizada de términos más políticos con un referente
étnico, “afrocolombiano-a” y “afrodescendiente”, entre las clases medias negras urbanas
del país, especialmente las que han alcanzado una formación universitaria. Este proceso
tiene que ver a su vez con la preocupación entre los diferentes grupos étnico-raciales -
negros, indígenas y Rom – por la distribución del gasto público, que pasa por los datos
censales que certifica la autoridad estadística nacional (DANE)19.

A manera de conclusiones provisorias

Las cifras de población afrodescendiente en Colombia han variado teniendo en cuenta la
metodología utilizada y los factores sociales e institucionales que se han comentado
previamente: a) la existencia de patrones de representación de las diferencias étnico-

19 Un excelente análisis sobre el interés de las organizaciones étnicas negras en el censo 2005, tanto en la

construcción de la pregunta étnica-racial como en los resultados del mismo, al punto de llevar a cabo una
evaluación postcensal de la aplicación del módulo de autoreconocimiento étnico por parte del PCN se
encuentra en Castillo (2006).
21

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raciales en contextos regionales del país que afectan el uso de determinadas categorías; b)
las movilizaciones sociopolíticas étnico-raciales; c) la mayor o menor interacción entre las
organizaciones étnico-raciales y la entidad estadística, DANE; y d) en relación con el punto
precedente, las campañas de divulgación del operativo censal para las poblaciones negras e
indígenas del país. Sin embargo, en todos los casos las cifras son menores cuando la
pregunta en el censo o encuesta por muestreo se ha orientado en forma exclusiva hacia un
autoreconocimiento étnico y ha tendido a aumentar en forma significativa al incluir las
opciones de categorías raciales. En segundo lugar, la tendencia además varía si el ejercicio
se basa exclusivamente en un autoreconocimiento étnico-racial o se realiza mediante una
clasificación externa arbitraria por parte del encuestador a partir de criterios fenotípicos o
mediante el uso de fotografías, las cuales no exigen un efecto de identificación de la
persona con una categoría determinada. La clasificación externa según fenotipo y el uso de
fotografías tiende a arrojar cifras más altas, lo cual puede observarse claramente en los
resultados de la encuesta Cidse-Ird de 1998, Cidse-Banco Mundial de 1999 y en la ENH
etapa 110.

Si tenemos en cuenta que en un operativo censal sólo es válida la pregunta mediante
autoreconocimiento étnico o autoclasificación racial, por razones fundamentalmente éticas,
entonces el empleo de la clasificación externa por parte del encuestador sólo es pertinente
en encuestas especializadas por muestreo, controlando a la vez (sería el ideal) esta
información con una pregunta de autoreconocimiento étnico-racial. No es viable ni ético
demandar una metodología según clasificaciones externas del fenotipo en un censo de
población y en sistemas estadísticos de registro permanente, ya que se prestaría a
manipulaciones ideológicas de corte racialista. Una solución intermedia consistiría en el
empleo de fotografías, pero de igual modo esta metodología es mejor dejarla restrictiva
para encuestas especializadas por muestreo. Por otra parte, no es adecuado un uso
sistemático de encuestas por muestreo con el recurso de la clasificación externa por el
encuestador. El autoreconocimiento étnico y la autoclasificación racial siguen siendo las
mejores opciones pero asumiendo que no van a “capturar” toda la población
afrodescendiente por el efecto sociológico que la identidad étnico-racial es construida en un
proceso histórico, no es un “factor natural”.

Otros factores relacionados con la calidad del operativo censal y la ausencia de
incorporación de otras categorías raciales (“moreno-a”) también han podido incidir en las
cifras. Sin embargo, es difícil medir estos efectos.

De acuerdo con las observaciones precedentes, la cifra que reporta el DANE, corresponde a
lo alcanzado como visibilidad estadística en términos de la metodología utilizada,
autoreconocimiento por cultura y rasgos físicos, de la gente negra, teniendo en cuenta las
tendencias antes observadas. En este sentido se expresa la entidad estadística en su

22

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documento institucional Colombia: una Nación Multicultural. Su diversidad étnica, de
octubre de 2006:

“En este censo (censo 2005) se utilizó como criterio de captación de la etnicidad, el
autoreconocimiento de acuerdo con la cultura y con los rasgos físicos, esta última
consideración se incluyó en aras de permitir que la población afrocolombiana que no se
reconoce culturalmente pudiera hacerlo por sus características fenotípicas y así posibilitar
su completa visibilización”. (DANE, 2006: 31).

“La población que se reconoció étnicamente en el 2005 es significativamente mayor que la
que se reconoció en el censo 93, el 1,6% se reconoció indígena y el 1,5% perteneciente a
una comunidad negra, debido posiblemente a la metodología empleada para captar la
pertenencia étnica en el Censo General 2005 y al proceso de visibilización de los grupos
étnicos que está viviendo el país”. (Idem: 35).

Si como hipótesis se asumen los resultados de las tendencias aquí analizadas, la población
afrodescendiente en Colombia podría fluctuar entre el 15 y el 20% de la población (entre
6,5 y 8,5 millones de personas), estimación que se mueve en el mismo rango de la del
proyecto Cidse-Ird (18,6%, ver Cuadro No. 2), que se soporta precisamente en el supuesto
del resultado de una clasificación externa (encuestas Cidse-Ird y Cidse-Banco Mundial) y el
uso de fotografías (etapa 110 de la ENH). Por esta razón, los resultados del censo 2005 son
consistentes con las tendencias sociológicas de reportarse menores cifras vía
autoreconocimiento que vía clasificación por el encuestador u otra modalidad que capte el
efecto racial sin que le implique al sujeto entrevistado asumir una identidad, como son las
fotografías. Es factible que un mejor operativo censal en varias regiones del país y la
separación en dos preguntas para captar separadamente las dos dimensiones, étnica y racial,
hubiese incrementado los valores finales, pero considero que no iría más allá de un 12%. La
respuesta a este resultado es sociológica como antes señalamos. Por ello, las cifras que
arroja el censo 2005 se corresponden adecuadamente al fenómeno social de la construcción
de identidades étnico-raciales que vive en la actualidad el país en el caso de gente negra.
Sin embargo, no se podría descartar hacia delante una cifra superior intermedia entre la
estimación del proyecto Cidse-Ird y la del Plan Nacional de Desarrollo para la Población
Afrocolombiana (26%)20, en la medida en que el movimiento social negro abarcara en

términos políticos de construcción de identidades un mayor espectro de grupos
poblacionales mestizos que se asumiesen como “negros” en forma combinada con un
acercamiento mediante encuesta por muestreo de clasificación externa por parte del
encuestador o el uso de fotografías, con la advertencia que este último tipo de ejercicio sólo
sería ético llevarlo a cabo en una encuesta por muestreo experimental. Este proceso es muy

20 Una cifra hipotética entre el 20 y 22% de la población colombiana.

23

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dinámico, por ello, vamos a tener distintas estimaciones de las poblaciones étnico-raciales
en cualquier país, las cuales varían de acuerdo con las consideraciones que aquí he
señalado.

Por otro lado, es importante llamar la atención que el DANE ha institucionalizado el mismo
módulo de autoreconocimiento étnico-racial del censo 2005 en la nueva Gran Encuesta
Integrada de Hogares que ha reemplazado la ECH, desde el segundo semestre del 2006, la
cual se recoge mensualmente en una muestra representativa a diferentes escalas de
agregación, urbana y rural, por áreas metropolitanas, cabecera y resto al nivel nacional y
por grandes regiones (ver Anexo 1). Igualmente, este módulo ha quedado incorporado en
los registros administrativos de educación, justicia y salud que realiza el DANE. Para
efectos de los estudios postcensales (mortalidad, fecundidad y migraciones) la entidad
estadística también ha introducido el criterio étnico.

El debate en el uso de algunas categorías como la de “raza” en las ciencias sociales, o en
otras palabras, el reconocimiento de la dimensión racial, como generadora de desigualdades
sociales tiene un amplio debate contemporáneo21 y por lo mismo en el marco de su

implementación instrumental y uso estadístico. Mientras la American Anthropological
Association (AAA) en una declaración oficial de 1998 problematiza el uso de la categoría
de “raza” con base en su contenido ideológico generalizado a partir de la condición de
dominación colonial, que le ha permitido a las potencias europeas, asiáticas y
norteamericana justificar el sistema esclavista en diversas sociedades del planeta y en el
interior de sus mismas sociedades, la American Sociological Association (ASA) en su
declaración oficial del 2002 reclama continuar con el uso de las categorías raciales en el
sistema estadístico americano como único medio de poder medir el efecto de la dimensión
racial en las desigualdades sociales. Para la tradición sociológica anglosajona y de la
antropología social inglesa la “raza” es una construcción social que opera en las diferentes
estructuras sociales22, ya sea en sociedades tradicionales o modernas, al lado y en

articulación con la clase social, el género y el sexo. En este sentido, consideran los
sociólogos americanos es necesario disponer de su visibilidad estadística para efectos de
poder medir su impacto en la generación de desigualdades sociales.

Por parte de las ciencias sociales brasileras el tema racial atraviesa toda la historia de las
diferentes disciplinas en ese país, al igual que su análisis a través de las estadísticas

21 Por supuesto, es un debate que atraviesa la historia de las ciencias sociales desde sus orígenes, pero que ha

cobrado fuerza en los últimos 15 años, sobre todo a partir de su uso en las estadísticas públicas.
22 Uno de los padres fundadores de la sociología en los Estados Unidos, el intelectual negro William Edward

Burghardt Dubois (1868-1963), desarrolla precisamente este enfoque (1936, 2004). En una dirección próxima
Weber (1994) lo hace en la tradición europea de la sociología.
24

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públicas y comerciales se ha convertido en un asunto fundamental para la formulación de
políticas públicas23.

En el caso colombiano, sin pretender “copiar” mecánicamente las experiencias brasilera y
anglosajona y de otras sociedades, parece introducirse de manera cada vez más
generalizada un debate útil alrededor de las dimensiones étnica y racial en la visibilidad
estadística de la población afrodescendiente. El significativo peso de la población negra del
andén Pacífico, a pesar del avance del proceso de urbanización en esa región, conlleva un
elemento étnico-territorial que se ha cristalizado en las conquistas de la Ley 70 o ley de
negritudes de 1993. Esto indiscutiblemente no puede desconocerse, pero al mismo tiempo
la presencia urbana masiva de la gente negra en las principales áreas metropolitanas amerita
que el componente racial sea tenido en cuenta, en forma similar a la experiencia brasilera.
Las políticas de gasto público dirigidas hacia la población afrocolombiana requieren
también apuntar a los amplios sectores urbanos de esta población en el país, en particular
las que atañen a programas de acción afirmativa en la oferta de servicios públicos básicos,
programas transversales que tocan diversos frentes del gasto social urbano, no sólo contra
la pobreza sino también las políticas que apuntan a favorecer la movilidad social y luchar
contra la exclusión.

El tema del racismo de nuevo aparece en Colombia y con él el de la discriminación y sus
efectos en las condiciones de desigualdad y exclusión social de los afrocolombianos. La
posibilidad de disponer de estadísticas continuas sobre las características
sociodemográficas y socioeconómicas de la gente negra se convierte en un asunto
estratégico para incidir en las políticas públicas. Al igual, es urgente la realización de
mediciones sobre la percepción de discriminación racial en diferentes espacios de la vida
social. Al respecto, pocos estudios por fuera de la investigación del proyecto Cidse-Ird se
han acometido sobre este punto. Esta es una demanda social urgente.

Bibliografía

23 Al igual que en la tradición de la sociología alemana y anglosajona que coloca la raza como una construcción

social dentro de un sistema de relaciones de dominación, los estudios raciales en países como Brasil se inscriben en
una larga tradición sociológica y de la antropología social, completamente diferente al modelo decimonónico de la
antropología física racialista. Para no ir muy lejos en el caso brasilero la sociología y la antropología en ese país han
surgido alrededor de los estudios sobre las relaciones raciales. Entre otros, desde enfoques teóricos y
metodológicos muy distantes algunos y con diferentes influencias, vale la pena mencionar a Gilberto Freyre, Luis
Costa Pinto, Donald Pierson discípulo de Robert Park (The Masters and the slaves: a study in the development of
brazilian society; American Sociological Review, New York, 12(5): 607-609, 147) y Franklin Frazier (The Negro
Family in Bahia, Brazil, American Sociological Review, 1942, New York, 7 (4): 465-478; y después de los años 50
en el siglo XX a Roger Bastide, Florestan Fernandes, Antonio Candido, Fernando Henrique Cardoso, Octavio
Ianni. Entre los sociólogos contemporáneos más representativos de los estudios cuantitativos sobre las relaciones
raciales en Brasil habría que mencionar a Antônio Sérgio Guimaraes, Carlos Hasenbalg y Edward Telles. Entre los
economistas hay que destacar los trabajos de Ricardo Henriques y Marcelo Paixao, entre otros.

25

———————– Page 26———————–

AAA (American Anthropological Association), “American Anthropological Association
Statement on “Race””, May 17, 1998. http://www.aaanet.org

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26

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Weber, Max, Economía y Sociedad. Tomo I. 1964. Fondo de Cultura Económica. México,
D.F.

27

———————– Page 28———————–

Anexo 1: Módulos de autoreconocimiento étnico o
autoclasificación fenotípica en censos y encuestas de hogares
1993-2006

Censo Nacional de Población y Vivienda, DANE, 1993

Pertenencia a grupos étnicos:

Encuesta Cidse-IRD/ Encuesta Cidse-Banco Mundial
(sólo Cali)

28

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Etapa 110 de la ENH (diciembre 2000, 13 áreas
metropolitanas), DANE

29

———————– Page 30———————–

Encuesta de Calidad de Vida 2003 (Muestra Nacional
Urbano-Rural), DANE

30

———————– Page 31———————–

Ech II trimestre 2004, DANE
ENCUESTA CONTINUA DE HOGARES – ECH – Abril 2004

ETAPAS 0404-0405-0406: 13 áreas metropolitanas y nacional
urbano/rural

MÓDULO DE PERTENENCIA ÉTNICA Y RACIAL

Observaciones sobre el módulo de autoreconocimiento:

31

———————– Page 32———————–

Pregunta 1. …… es:

No se acepta en blanco. Sólo acepta una marcación. Si vienen 2 o más, revise los flujos
establecidos y deje la alternativa que corresponda, si no es posible; devuelva el formulario a
campo.

Cuando en esta pregunta tenga marcación en alternativa 06 (Ninguna de las anteriores), las
alternativas de la 01 a la 05 deben estar en blanco.

Pregunta 2: ¿Cuál es el nombre del asentamiento, territorio colectivo de …..?

Debe venir diligenciada, cuando en pregunta 1 estén marcadas las alternativa 01 ó 02.
Si debiendo venir diligenciada no lo está, devuelva el formulario al supervisor de campo.

Si en la línea de respuesta, viene escrita la expresión “No sabe o No responde”, codifique 098.

Esta pregunta se debe codificar a tres (3) dígitos (consigne los últimos tres dígitos que aparecen en
el respectivo listado), según el anexo No. 4 “Asentamientos y Resguardos de Colombia”.

Pregunta 3: ¿ A qué pueblo (grupo étnico) o vitsa (linaj e) pertenece …..?

Debe venir diligenciada, cuando en pregunta 1 esté marcada la alternativa 02 ó 03.

Si debiendo venir diligenciada no lo está, devuelva el formulario al supervisor de campo.

Si en la línea de respuesta , viene escrita la expresión “No sabe ó No responde”, codifique 098.

Esta pregunta se debe codificar a tres (3) dígitos, de acuerdo con los códigos para los pueblos
Indígenas que aparecen en el anexo No. 5. “Codificación de los pueblos Indígenas, Gitanos y
Negros”.

Pregunta 4: ¿……. habla la lengua de su pueblo…..?

Debe venir diligenciada cuando en pregunta 1 estén marcadas las alternativas 02, 03, 04 ó 05.

Si debiendo venir diligenciada no lo está, devuelva el formulario a campo.

Si trae doble marcación, devuelva el formulario a campo.

Pregunta 5: De acuerdo con sus características físicas …… es:

Debe venir diligenciada cuando en pregunta 1 esté marcada la alternativa 06

Si viene en blanco, debiendo venir diligenciada, devuelva el formulario al supervisor de campo.

Sólo acepta una marcación. Si vienen 2 o más, verifique la información con la fuente bien sea vía
telefónica, o devolviendo el formulario a campo. Si definitivamente no es posible verificar la
información, deje la primera alternativa.

Cuando en esta pregunta tenga marcación en alternativa 05 (Ninguna de las anteriores), las
alternativas 01 a 04 deben estar en blanco.

32

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Censo Nacional de Población, Vivienda y Actividades
Económicas 2005, DANE

Gran Encuesta Integrada de Hogares, DANE

33